MITOLOGÍA MARISMEÑA
Cuenta la leyenda que al principio de los tiempos, existió un jardín llamado del EDÉN y al que los griegos denominaron de LAS HESPÉRIDES, en el que habían plantas maravillosas que embriagaban con su aroma y curaban enfermedades, y árboles frondosos que daban frutos, que impedían el hambre y satisfacían todos los anhelos, manzanas divinas que no debían ser cortadas y que en el Jardín de las Hespérides, era de oro y estaban celosamente guardadas.
Existían inmensas llanuras con abundante agua y en ellas pastaban animales de todas clases, puestos al servicio de los hombres. Poblaba estas llanuras un rebaño muy especial, eran los toros del rey Gerion, aquellos que al igual que las manzanas doradas, el héroe mitológico Hércules, se atrevió a robar burlando a sus guardianes.

La leyenda que se confunde con la historia, dice también, que este Paraíso estaba en los confines del mundo, en el lugar más occidental, donde Salomón mandó sus barcos para conseguir oro para su templo, donde los dioses del Olimpo después de vencer a los Titanes, en una guerra que duró años y tras la cual se estabilizó un nuevo orden en el universo, el caos dejó paso al equilibrio. Y Zeus, el padre de los dioses, condenó al gigante ATLAS a sostener sobre sus hombros el globo del mundo, con su esfuerzo ATLAS debía conseguir el equilibrio que los olímpicos habían ganado. Y cerca del mar que fue sus dominios (El Atlántico), sobre una inmensa llanura en la que apoya su fuerza, el gigante ejerce su trabajo eternamente, sus hijas, las Atlántidas, convertidas en constelaciones vigilan la llanura marismeña y la inundan con sus lágrimas de plata. Dice También la historia o la leyenda que de este sufrimiento convertido en armonía, nace la ciudad más hermosa que jamás existió, la Atlántida, y que los dioses envidiosos de su prosperidad y esplendor, comparable solo con el Olimpo que ellos habitan, la hicieron desaparecer y la cubrieron de misterio, para que nunca más resurgiera.
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